Nuestras pulseras están hechas con cuero de alta calidad, pensado para acompañarte muchos años. Aun así, el cuero es un material natural y necesita ciertos cuidados:
- Evita mojar la pulsera siempre que puedas: quítatela para ducharte, ir a la piscina o al mar.
- No la expongas de forma continuada al sudor intenso (deporte, gimnasio); si lo haces, deja que se airee bien después.
- Procura que no entre en contacto directo con perfumes, cremas, aceites o alcohol: aplícalos, deja que se absorban en la piel y luego ponte la pulsera.
Limpieza y mantenimiento
- Para el día a día, basta con pasar un paño suave y seco para retirar polvo o restos de suciedad.
- Si necesitas una limpieza algo más profunda, usa un paño ligeramente humedecido con agua y, si hace falta, una gota de jabón neutro. No la sumerjas nunca en agua.
- Deja secar la pulsera al aire, a la sombra, lejos de fuentes directas de calor (radiadores, secadores, sol directo).
Si quieres hidratar el cuero, utiliza muy poca cantidad de un producto específico para cuero (sin silicona ni alcohol) y pruébalo antes en una zona poco visible. Menos es más: demasiada crema puede saturar el material.
Cómo guardar tu pulsera
- Guárdala en un lugar seco y ventilado, lejos de la luz solar directa.
- Siempre que puedas, consérvala en su bolsita o caja, para que no se raye con otros objetos metálicos.
- Evita dejarla dentro del baño o en sitios con mucha humedad.
Envejecimiento natural del cuero
El cuero cambia con el tiempo: puede oscurecerse ligeramente, volverse más suave o marcarse con pequeñas señales de uso. Eso no es un defecto, sino parte de su envejecimiento natural y del carácter de cada pieza. Solo consideramos defecto aquello que afecte a la resistencia o funcionalidad de la pulsera con un uso normal.